13 COSAS QUE LOS PADRES MENTALMENTE FUERTES NO HACEN

Fragmento del libro 13 COSAS QUE LOS PADRES MENTALMENTE FUERTES NO HACEN de Amy Morin.

13 cosas que los padres mentalmente fuertes no hacen

Mientras puedas pensar que es saludable hacer de tu hijo el centro de tu mundo, hacerlo enseña a los niños que son el centro del universo entero. ¿Algunos de estos puntos te suena familiar?

1. Me encanta llenar a mi hijo de cumplidos y alabanzas.
2. Pienso que mi hijo es más especial que otros niños.
3. No me importa dejar lo que estoy haciendo para responder a las demandas de mi hijo.
4. Estoy seguro de que mi hijo es mejor que la mayoría en casi todo.
5. Me encanta recordarle a mi hijo todas las áreas en las que es excelente.
6. Pienso que es imposible que en el mundo actual un niño tenga demasiada confianza o demasiada autoestima.
7. Dedico mucho tiempo a las cosas que mi hijo quiere hacer.
8.  Me siento bien siendo indulgente en exceso con mi hijo.
9.  Pienso que mi hijo merece un trato especial.

 

SOBRECOMPENSANDO POR TU NIÑEZ

Para algunos padres hacer de su hijo el centro del universo implica sanar su propia niñez.
Un padre que creció sin mucho dinero puede estar tentado a consentir a su hijo para que
nunca se sienta pobre. O una madre que nunca se sintió “suficientemente bien” como niña
cubrirá a su hija con toneladas de elogios para asegurarse de que se sienta bien sobre sí
misma.

 

HACER A TU HIJO EL CENTRO DEL UNIVERSO LO HACE CENTRARSE EN SÍ
MISMO

Cuando los niños son pequeños, piensan que el mundo se detiene cuando se van a dormir y
que el día empieza para todos en el momento en que se despiertan. Y por un tiempo, este
punto de vista egocéntrico es parte del desarrollo normal del niño. Pero si continúas
mandando el mensaje de que el sol se levanta y se pone por tu hijo, él nunca va a aprender
que el mundo es más grande de lo que él es.

Aquí hay algunos de los problemas más inmediatos que derivan de los niños que piensan
que el mundo gira en torno a ellos:

 Empatía disminuida. Es imposible considerar las emociones de otras personas
cuando los niños piensan que sus sentimientos son los únicos que importan.

Insatisfacción crónica. Los niños no aprecian nada cuando tienen todo lo que
quieren.

Persistencia reducida. Los niños engreídos piensan que no tienen que esforzarse
mucho para obtener lo que quieren.

Desagradables para convivir. Los niños se vuelven irritables, mandones y
demandantes cuando piensan que todo se trata de ellos.

Esperan gratificación inmediata. Esperan que todo suceda de acuerdo con sus deseos.

¿Acaso el mundo gira alrededor de tu hijo?

 

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