Así reaccionan los hombres cuando se enteran que serán papás

Aprovechando que este domingo es el Día del Papá y van a estar muy felices y confiados en su festejo, nos pusimos a investigar qué significa para ellos convertirse en papás. ¿Y qué creen?, fueron sinceros. Ahorita lucen felices y plenos, pero al principio vivieron una mezcla de emoción, desesperación, dudas y confusión. Aquí te presentamos sus confesiones.

Nerviosismo, mucho nerviosismo

“Cuando me enteré que iba a ser papá no pude asimilar tantos nervios, fue como ‘madres’, ¡voy a tener un bebé! En el buen sentido. Sin embargo, verlo nacer es otro boleto. Es algo indescriptible, es amor a primera vista. Todos tus sentidos se activan, sientes el corazón cómo late por todo tu cuerpo, se te forma una sonrisa de oreja a oreja, tu instinto paternal se activa, no sé, es algo súper emocionante, no sé, está cañón”.

Vértigo sin fin

“Así, tal cual, como estar en una azotea y asomarse y darse cuenta de que es un lugar muy alto. La sensación regresaba. Supongo que para estar tranquilo, nunca tienes que darte cuenta de lo grande que es, nunca pensar en ello… sino empujar. Como en las películas, cuando los personajes se dicen: no mires abajo… y así”.

Instinto de resistencia física, emocional y mental

“Reaccioné con miedo, terror, frustración. Sólo pensé en aguantar. Resistir ante la problemática social, económica y hasta vocacional. Todo lo que implica tener, cuidar y sostener a un bebé. Enfrentando los problemas que se convirtieron en retos: Dinero, tiempo, expectativas que se frenan. La preocupación no cesa, pero ser padre está lleno de satsifacciones tremendas”.

Angustia y lo que le sigue

“Yo sentí un hueco enorme en el estómago, tal vez porque no había comido. Me dio mucho gusto y mucha angustia, una combinación de emociones que nunca había sentido. Y ninguna de las dos cosas se me quitó ya. Aprendes a vivir con ello”.

Algo parecido a la locura

“Recuerdo que fue como acceder a un trance. Lo único que vino a mi mente fue reír sin control y ganas de salir a correr y gritarlo, correr por toda la ciudad, pero al mismo tiempo muchas ganas de sentarme a aguantar toda esa emoción. Ya después vino el terror de no sentirme preparado, pero creo que nunca se está preparado. Tenía muchas dudas de mi capacidad y siento que eso fue importante para esforzarme al máximo”.

Mareo y desconcentración

“Físicamente es como cuando te enteras de que la mujer que amas te engaña, o de que te acaba de dejar y anda con otro… bueno, en mi caso me dio un mareo muy fuerte. Empecé a ver lucecitas. Sólo me dieron ganas de sentarme, estaba en las escaleras de la oficina y me senté donde estaba hablando, no me logré concentrar en nada en todo el día, en toda la semana, bueno, en todo el mes. Deberían de dar vacaciones después de una noticia así. Ahora ya lo acepté, pero tranquilidad no hay nunca… me preocupa que le peguen en la escuela, que no haga la tarea, que le grite a su mamá, que se pelee con su hermana, que no coma bien, que no pueda ir a visitarlo, no estar con él todo el tiempo, que no me quiera por no estar ahí… y el dinero, el cochino dinero para todo lo que necesita…”

Confusión absoluta

“Estaba muy chavo, tenía 19 años. Sentí que ya había valido ‘madres’… ¡No me caía bien el veinte! Pero ya después al ver la panza, sólo podía pensar en salir adelante, en darle todo lo posible. En mi caso significó dejar la escuela y ponerme a trabajar, aun cuando mi papá quería pagarme los estudios para que terminara una carrera. Pero ahora soy muy feliz cuando paso tiempo con él jugando videojuegos. A veces piensan que somos hermanos”.

Llanto incontrolable

“Yo lloré sin control, no me lo podía creer. No podía dejar de llorar. Sí, ver la prueba de embarazo es un gran momento, pero en mi caso fue mucho más fuerte cuando lo vi en el ultrasonido y vi que estaba completito. Ahí no podía dejar de soltar lágrimas. Es un desahogo muy profundo, inexplicable”.

Felicidad incomparable

“Pienso que todos nos sentimos vulnerables, muy pequeños, inexpertos. Pero ya que lo veo a la distancia, me doy cuenta de que a partir de entonces me convertí en hombre, por eso es difícil, toda transformación tiene consecuencias. Si me preguntas cuál ha sido el momento más feliz de mi vida, también es ese instante en que me sentí con miedo y sin escapatoria”.

Oli

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