Bullying en la familia

En el corto “El sándwich de Mariana” el cineasta Carlos Cuarón nos cuenta la historia de Isabel, una niña que todos los días le roba el lunch a Mariana, una compañerita de su escuela. Conforme la trama avanza, vamos descubriendo que Isabel es víctima de bullying por parte de su hermana mayor. Es entonces cuando la historia da un giro; a veces el verdadero tormento comienza al llegar a casa.

 

Por un lado está el bullying que se puede presentar entre parientes de más o menos la misma edad. Estamos tan acostumbrados a la rivalidad entre primos y hermanos, que no nos damos cuenta cuando las cosas se salen de control. Esta rivalidad puede provocar golpes, críticas, burlas y amenazas, sin que los papás se alarmen y pongan un alto.

 

Recuerdo que de niña no me gustaba ir a casa de una amiga en particular, porque su hermano mayor me daba miedo. Ella me contaba cómo la encerraba en el clóset, la amenazaba con regalarla y se burlaba de sus juegos. Ahora que somos adultas nos llevamos muy bien con él, pero el patrón de parejas abusivas que tiene, me recuerda mucho a aquella relación que tuvo con su hermano.

 

El bullying de los papás

 

Aunque no lo creas, también puede existir acoso de padres a hijos. Incluso puedes caer en este sin darte cuenta. Por ejemplo, tu peque de seis años se acerca a tu cama porque tiene miedo y tú marido se burla de él: “¿Eres un bebé? Los niños grandes no creen en fantasmas”. Peor aún, al día siguiente cuentan la anécdota en la comida familiar con todos los primos presentes y el niño se convierte en el miedoso del grupo.

 

Existe una línea muy delgada entre disciplinar a tus hijos y maltratarlos. Acciones como menospreciar sus logros y esfuerzos, hacer uso de lenguaje obsceno, ridiculizarlos en relación al género, cachetearlos, pellizcarlos, jalarles el pelo o compartir fotos comprometedoras; convierten a quienes deberían ser sus guardianes (mamá y papá) en  agresores de su integridad.

La familia es el núcleo donde un niño siente protección y seguridad, pero si vive en un ambiente hostil puede comenzar a desarrollar problemas en su autoestima. A la larga, esto puede afectar la manera en que se relacione con los demás, convirtiéndose en víctima o victimario de bullying escolar.

 

Siempre ten en mente que tu papel es el de guiar, educar y proteger a tus hijos. Por muy enojada que estés, recuerda que no debes permitir que se rompa el vínculo más importante que tiene un niño, el de su familia.

 

 

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