¿Calambres o contracciones?

Aprende a distinguir las diferencias.

Lety es chef y tiene cuatro meses de embarazo. La semana pasada la acompañé a comprar material para un evento; pero de pronto la pancita se le puso dura. Su mamá le dijo que era normal sentir calambres o contracciones durante el embarazo, Lety me volteó a ver con cara de susto: “¿De qué me hablan? ¿Contracciones? ¿Calambres?”

La casa del bebé

Desde el momento de la concepción el cuerpo de la mujer comienza a sufrir cambios. Los órganos, huesos y músculos se tienen que adaptar a la presencia del nuevo ser y eso provoca molestias.

Los pulmones se comprimen, el estómago se acomoda en un huequito, los intestinos se adaptan a la forma que pueden, los huesos se descalcifican, la vejiga se aplasta, los ligamentos se reblandecen y los músculos del abdomen se estiran. Todo para que el bebé pueda crecer sano y feliz.

Calambres

Con esta revolución interna en el organismo de la mujer, la presencia de calambres ocasionales en el vientre pueden ser considerados como algo normal. Los músculos del abdomen generalmente se ensanchan hacia abajo y ahora deben adaptarse a la redondez del embarazo, ¡no la tienen fácil!  

Cuando se hacen movimientos inesperados, por ejemplo al ponerte de pie después de un largo rato sentada o al levantarte bruscamente, el cuerpo reacciona con unos ligeros calambres que desaparecen en cuestión de minutos.

Contracciones

Cuando una embarazada realiza mucha actividad física, generalmente le dan una o dos contracciones que pasan en cuanto se tiene un momento de reposo.

La ginecóloga Jocelyn González nos explica el origen de estas: “Se llaman contracciones Braxton Hicks. Suceden porque el útero esta formado por músculo y tiene la capacidad de producir fuerza por sí mismo, así como el corazón. Cuando hay una contracción, la pancita se pone dura y se siente un dolor que nace desde el fondo del útero irradiándose hasta la cadera”

Sin embargo, si la frecuencia es de dos o más contracciones en 10 minutos es importante que te revise un médico pues podría tratarse del inicio del nacimiento de tu bebé o si tu embarazo es menor a 37 semanas, una amenaza de parto prematuro.

En general, las molestias pueden ser tratadas con reposo adecuado, durmiendo y dedicando algún tiempo a ejercicios suaves. Para tu tranquilidad consulta con tu ginecólogo cualquier duda que tengas, así estarás segura de que todo se encuentra bajo control

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