¿Cómo apapacho a mi peque sin malcriarlo?

Como mamás, por supuesto que nos hace felices darles todo a nuestros pequeños, lo cual puede incluir complacer absolutamente todos sus caprichos. Sin embargo, es común que a veces nos invada una duda bastante complicada: ¿no lo estaré malcriando?

Este punto es delicado pero muy importante en la educación de tus hijos cuando están entre uno y seis años, más que nada porque se trata de enseñarles que el respeto hacia los demás (y sobretodo hacia ti), los hará personas respetables en el futuro. Pon atención a sus comportamientos y, claro, corrige con dulzura.

Aprende a decir que no

Toda mamá sabe que es muy difícil decirle que no a un bebé, pero piensa que él no nació sabiendo lo que está bien o lo que está mal. Darles todo no siempre es bueno porque les genera frustración cuando las cosas no salen como quieren. Si tu hijo ya te tiene tomada la medida, seguramente el “no” vendrá acompañado de un berrinche. Espera a que se calme y explícale por qué está mal o por qué no se le pudo cumplir su deseo en esa ocasión. Con el tiempo, entenderá que los berrinches no le garantizan todo.

Enséñale a compartir

A los pequeñines entre uno y seis años se les dificulta entender que no todo es para ellos, es natural. Sin embargo, este comportamiento les complica su interacción con hermanos o amigos. Además, saber compartir es un valor muy importante que lo hará solidario en el futuro. No te enojes ni te frustres cuando se comporte egoísta, aliéntalo a compartir y hazle notar que te hace feliz que lo haga. También pon el ejemplo, comparte con él golosinas (sin exagerar) o juegos, para que vea lo valioso de ser amable.

Dale labores divertidas

A esta edad también es momento de darle labores en la casa. Explícale que su papel en el hogar es importante y asígnale tareas como recoger sus juguetes. Trata de hacerlo divertido para que relacione el cumplimiento del deber con satisfacción. No te enojes ni lo castigues cuando sea perezoso, mejor apláudele cuando sea acomedido. De esta manera refuerzas su comportamiento positivo en vez de relacionar la desobediencia con miedo.

Alienta sus buenos modales

“Por favor”, “gracias”, “de nada”, son las frases que lo acompañarán toda su vida. Muéstrale todo lo que puede ocurrir en su mundo si se muestra amable y cortés, pero no como una manera de manipular a los demás, sino para que entienda el valor de agradecer las acciones de los demás. De la misma manera, cada vez que le pidas algo pídelo “por favor” y, cuando se esfuerce, dile “gracias”. Así comprenderá la importancia de estas palabras.

Ni modo, a lidiar con los berrinches

Este punto es para ti porque sabemos que es muy complicado comprender que tu bebé quizá ha aprendido a manipularte. Muchas veces cedemos ante sus berrinches porque estamos estresadas o tenemos millones de cosas que hacer y queremos que se detenga cuanto antes. También nos tienen la medida porque nos sentimos culpables de no darles todo el tiempo del mundo y queremos suplirlo con objetos o golosinas. No lo hagas. No pongas atención a sus berrinches porque entonces sabrá cuál es la manera de obtener, precisamente, tu atención. La clave está en distinguir entre los momentos en que pide las cosas porque en verdad las necesita y los momentos en que sólo reclama porque no puede lidiar con la frustración. Tú lo conoces mejor que nadie.