Cómo bañar a tu bebé, por primera vez

Ese momento cuando regresas a casa del hospital y tienes que bañar a tu bebé sin enfermeras y por tu cuenta, puede ser una pesadilla. 

Y es que aunque hayas bañado a tu sobrina alguna vez, un bebé recién nacido te hace sentir inexperto en todo, cosa que es completamente normal, pero no te preocupes, poco a poco irás agarrando tu ritmo y estilo con tu bebé a la hora del baño. 

Algunas veces será caótico por el llanto, algunas otras serán lo más tranquilo del mundo, para cada mamá son experiencias completamente diferentes, pero aquí te dejo algunos tips para que cuando llegue la hora de bañar a tu bebé solita, no tengas tanto miedo. 

Frecuencia y momentos: 

Un recién nacido no necesita ser bañado todos los días, pues su cuerpo todavía está acoplándose a la temperatura. Lo recomendable es hacer 2 o 3 veces a la semana. 

Cuando cumpla un mes, una rutina de baño puede ser introducida poco a poco. 

Si notas que tu bebé se activa con el baño y que le es completamente estimulante, hazlo por las mañanas. 

Si por el contrario notas que se relaja y se arrulla, es mejor que lo hagas por las noches. 

El mejor momento para darle un baño es cuando no tenga tanta hambre ni esté tan cansado. Debe ser en una hora donde no tengas prisa y estés con tu pareja o alguien que te pueda ayudar. 

Lo necesario: 

  • Tina de baño.
  • Jabón y shampoo especiales para bebé.
  • Toalla de baño suave con gorrito.
  • Algodón para limpiar sus ojos y detrás de sus orejas.  
  • Una esponja grande para la tina o una hamaca para el baño especial. 
  • Una esponja suave para su cuerpo. 
  • Pon sobre la cama o el cambiador toda su ropita, un pañal nuevo y si hace mucho frío una cobijita. 
  • Pon música relajante cada vez para que tu bebé comience a asociar el baño con un momento agradable.
  • Cierra las ventanas y puertas del cuarto para que no haya corrientes de aire.
  • Toca el agua con tu codo, no debe sentirse ni muy fría ni muy caliente, debe ser agradable. 

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A la hora de la acción: 

Quita toda la ropa de tu bebé y envuélvelo en una sabanita. 

Empieza por lavar su cabeza, ponle shampoo y enjuaga. 

Coloca a tu bebé suavemente sobre la esponja de tina o la hamaca. Aquí puedes tener ya el agua dentro de la tina o en una cubeta, esto dependerá de como te acomodes mejor. Si te sientes con mucha confianza, puedes introducir a tu bebé en el agua colocando sobre todo tu brazo, debes meter todo el brazo para que lo sostengas. 

Comienza a lavar a tu bebé desde sus pies, hasta el cuello, cuidando siempre que su cabeza no quede adentro del agua. Con la esponja dale masajito, esto lo relajará. 

Con tus manos también puedes darle masaje y asegurarte de lavar bien sus pliegues, su cuello y la zona del pañal.

Utiliza el algodón para limpiar su carita, sus ojos y su nariz. Utiliza uno nuevo para limpiar detrás de sus orejas y por afuera, nunca uses un hisopo ni lo introduzcas en su oído. 

¡El miedo poco a poco se irá! Recuerda que los bebés son muy receptivos a tus emociones, si estás tranquila le transmitirás seguridad, así que ¡ánimo, tú puedes!

Autor: Silvia

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