¿Qué opinas de la tendencia de comer placenta?

En los últimos años se ha puesto de moda en Estados Unidos comer tu propia placenta después del embarazo. Sobre todo a partir de que algunas celebridades como Kim Kardashian, Enero Jones o Jennifer López han declarado su consumo debido a beneficios emocionales, e incluso Alicia Silvestone publicó un libro con recetas.

¿Cuáles son los beneficios?

Esta práctica se llama placentofagia y, aunque aún no exista un estudio que avale sus propiedades, las madres que lo han llevado a cabo lo recomiendan porque previene la depresión postparto, favorece a la lactancia, evita hemorragias y ayuda a una recuperación más veloz después del embarazo, tanto energética como hormonal, gracias a que al parecer está repleta de vitaminas. Por otro lado, también se habla de que fortalece el vínculo entre madre e hijo.

Hasta el momento estos beneficios se han comunicado de boca en boca entre las mamás que la han comido porque todavía no existe una investigación que respalde todas sus ventajas. Otro argumento viene a partir de la observación de otros mamíferos, como las ratas de laboratorio, quienes muestran una sensación de alivio al consumirla de manera instintiva después del parto.

También hay detractores que argumentan que esta práctica no tiene ningún beneficio. Como el ginecólogo francés Philippe Deruelle, quien opina que “la placenta no tiene virtudes nutritivas una vez que es extraída del útero”.

“Tenemos muchas pruebas anecdóticas que apuntan a que las mujeres experimentan beneficios reales. Pese a ello, la mayoría de los profesionales de la salud se muestran escépticos ya que no hay estudios científicos que confirmen no sólo que el consumo de placenta es efectivo sino también seguro”, le dijo el antropólogo Daniel Benyshek a BBC Mundo.

¿Cómo se consume?

La placentofagia lleva siglos en China, con jengibre, limón y pimientos. Sin embargo, ya en estas regiones del mundo, parece que esta práctica no lleva más de cuatro décadas, aunque comienza a ganar adeptos de manera exponencial. Según Anissa Radina, colaboradora de la revista Vice, “este órgano lleno de coágulos gigantes puede comerse crudo, cocido o frito, pero también puede consumirse en forma de cápsulas, lo que me parece mucho más razonable”.

Además se han publicado libros de recetas para consumirla en pasta a la boloñesa, lasañas, como un licuado o incluso en una sopa. Pero al parecer la práctica más común es deshidratarla para después comerse en forma de cápsulas. En esta página puedes ver una gran variedad de opciones para cocinarla. Y en este link puedes ver un tutorial sobre cómo convertir a tu placenta en cápsulas.

Pero aquí lo más importante es conocer tu opinión, ¿tú pedirías quedarte con la placenta para comerla después?

Oli