Las mamás podemos ser mucho más que mamás

Hace un año, buscando trabajo, llegué a un lugar donde me iba entrevistar con un equipo de  jóvenes entre 21 y 26 años, que me vieron con cara de “¿esa señora que es mamá buscando trabajo?”.

 

Traté de no darle mucha importancia y les conté que llevaba 17 años trabajando en el medio, les enumeré las empresas por las que había pasado y entonces, su mirada hacia mi, fue otra.

 

En su defensa, debo decir que alguna vez, yo también pensé que las mamás ya sólo sabían hacer cosas de casa, bebés, pañales y mamilas.  ¡Qué horror!

 

Desde aquella vez, me di cuenta lo mal que son juzgadas las mamás, especialmente por aquellas personas que no tienen hijos y a veces, por otras madres.

 

Algunos creen que es fácil poder hacer más cosas que ser sólo mamá, ya saben, “como si un niño de 6 meses te demandara mucho tiempo…”

Y efectivamente, no es nada fácil, pero tampoco es imposible.

 

En mi caso, descubrí que puedo llegar a ser una muy buena vendedora. Hubo una época que no encontraba nada relacionado a lo que hago y venía Navidad. Me sentía mal de no poder comprar pequeños regalos para mi esposo, mis papás y algo que YO comprara con MI dinero para mi hija.

 

Inspirada en la mejor súper poderosa mamá que conozco, o sea la mía, me puse a vender ropa térmica. Tenía a mi bebé de 4 meses y gracias a los maravillosos y numerosos grupos de Facebook, pude vender alrededor de 15 mil pesos. Nada mal, ¿no? Desde casa, pendiente de los posteos, recomendaciones y oportunidades para meter mi texto de venta.

 

No fue tan sencillo, claro, pero lo hice y me sentí muy bien al saber que era capaz de hacer otra cosa además de lo mío.

 

A lo mejor tú, mamá que me lees, crees que no puedes hacer otra cosa más que lo que hacías muy bien en tu oficina de 9 a 6. Pero créeme, existimos muchas mamás que pensábamos lo mismo y poco a poco hemos logrado emprender nuevos negocios.

 

Si estás en alguno de los ya mencionados grupos de Facebook donde se puede vender, te darás cuenta las miles de mujeres que venden de todo con tal de ser activas económicamente.

 

Tal vez tú te las has visto medio negras con la lana, pedirle a tu marido para tus cosas no te hace muy feliz o simplemente,  necesitas dinero, punto. Pues vas. Es el momento de animarte y escucharte.

 

A veces ni tú misma eres capaz de ver lo lejos que puedes llegar diciendo “Claro que puedo” y a lo mejor no vas a poder ser de nuevo una gran ingeniera porque quieres dedicarle tiempo a tus hijos, pero qué tal que amas la repostería y te pones a vender pasteles y galletas a las mamás de los compañeros de tus hijos y de pronto vas despegando hasta que tienes tu propio negocio.

 

¿O te encanta dibujar? Pues conozco una mamá que su humor y su talento  la fueron llevando cada vez más arriba y llegó a escribir un libro lleno de humor  con momentos de la maternidad.

 

Tú mejor que nadie, sabes que las mamás podemos lograr mil cosas con sólo proponérnoslo. No es cuento que desde que te conviertes en mamá, te vuelves una mujer diferente y con super poderes.

Descúbrelos, cree en ti. ¿Te animas?

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