LO MÍO ES MÍO Y LO TUYO, ¿MÍO? HABLEMOS DE FINANZAS EN PAREJA

Cuando te casas, te juntas o lo que decidas, la idea de lo mío es mío y lo tuyo es mío para llevar las finanzas en pareja no funciona, así de simple.

Para las mujeres que teníamos una vida profesional antes de conocer al susodicho e iniciar una vida en pareja, ganar nuestro propio dinero había sido sinónimo de comprar ropa, bolsas, zapatos, irnos de vacaciones, salir con las amigas, tener nuestro auto, las tarjetas de crédito, darnos los gustos que quisiéramos. Pero el día que te casas, es una de las cosas que más cambian y ¡lo peor: nadie te dijo que había que estar preparado TAMBIÉN para ello!

Hay algo muy cierto, cuando “la pobreza entra por la puerta, el amor sale por la ventana”.

¿Por qué? Porque nadie nos dijo qué se hace en esos casos. Recuerdo a una pareja de amigos casados, ambos profesionistas con buenos sueldos, que cuando él se quedó sin trabajo, la esposa no soportó la situación y en poco tiempo se divorciaron.

También está el caso de la mujer que deja de trabajar cuando llegan los hijos, el marido enamorado le promete que la mantendrá por el resto de sus vidas y dos meses después le pide cuentas con pesos y centavos del dinero que se gastó.

Cuando yo me casé también me enfrenté al desconocimiento. Me sentía rara de no poderme gastar mi dinero con la libertad que tenía antes y seguramente a mi esposo le pasaba lo mismo. Con la llegada de los hijos la situación vuelve a cambiar, no puedes evitar caer en el “yo le compro más a los niños que tú”.

Como mujeres por un lado pedimos equidad, y por otro son las mismas mujeres las que me han preguntado “¿Cómo, trabajas? ¿Que tu esposo no puede mantenerte?” o “Que agradezca que trabajas y le ayudas con el gasto de la casa, yo que tú me echaría mi dinero en mí y que él cumpla con su rol de proveedor” y eso sin contar con los temas culturales a los que los propios maridos se enfrentan al tener en casa a una mujer que también aporta a la economía familiar. Pero bueno, eso ya será materia de otro post.

Por lo pronto, les dejo 5 tips que me han funcionado para llevar unas finanzas en pareja sanas, que el dinero no sea motivo de discusión y que en conjunto se pueda construir un patrimonio para nosotros mismos y por supuesto, para nuestros hijos.

1.Saber cuánto ganan. ¿Sabes cuánto gana tu esposo? Muchas mujeres no lo saben y no saben ni cómo preguntárselo y tampoco quieren decir cuánto ganan ellas. Se sienten fiscalizados al tener que rendir cuentas. Pero no se trata de eso, se trata de hacer equipo por un bien común. Conozcan la cifra real de su ingreso familiar. Dejen de pensar en lo TUYO y lo MIO, ahora son una familia.

2.Presupuesto. Mi marido ya me alucina cada vez que le digo, ¿checamos presupuesto? Pero no hay nada mejor que saber cuánto ganamos los dos, como pareja, como equipo y además, cuánto y en qué gastamos. ¡A trabajar! Saquen su lápiz y papel o su tablita de Excel y a hacer cuentas.

3.Asignen responsabilidades. Delimiten de acuerdo al ingreso de cada uno, los gastos a los que se pueden comprometer a cubrir y consideren que esto sea proporcional. No pueden decir pagamos la mitad de la renta cada uno si uno gana 20 mil pesos y el otro 10 mil pesos. Hay que ser parejos.

4.Incentivos. Siempre digo que uno trabaja también para darse un gusto, consentirse a uno mismo y hacerlo sin culpa. Cuando llegan los hijos esto nos cuesta más trabajo. Así que consideren gastos exclusivos para ustedes en lo individual y también como pareja: la cenita, el regalo que le puedan hacer uno al otro, un detalle. Eso siempre hará sentir que valió la pena el organizarse como pareja y como familia que son y dejen de ver al dinero como el eterno sacrificio por el que trabajan mucho y al final todo se les va en repartir.

5.Ahorren. Lo que puedan, lo que quieran pero nunca se olviden de ahorrar. Motívense el uno al otro y estoy segura que con comunicación y transparencia podrán alcanzar sus objetivos.

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Autor: Andrei

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