Si tu peque dice mentiras tal vez no sea tan malo

“Cuanto más precoces sean a la hora de mentir y más elaborados y convincentes sean sus engaños, más posibilidades de éxito tendrán en el futuro. Puede que acaben siendo banqueros”

Esa es la conclusión de Kang Lee, el psicólogo infantil que dirigió esta controvertida investigación en torno a las mentiras y en la cual participaron 65 niños entre dos y tres años.

En apariencia el estudio sólo se trató de un juego de adivinanzas, en donde los peques debían nombrar cuál era el objeto que le escondía un investigador. En cuanto el especialista en turno abandonaba la habitación, el 80 por ciento de los niños husmearon para saber cuál era el objeto. Cuando el especialista volvía, preguntaba sí había mirado. El 40 por ciento negó haber visto el objeto en cuestión.

Los especialistas hicieron cada vez más preguntas para orillar a los niños a decir la verdad, o sea, a confesar que habían hecho trampa.

Sin embargo, tres niños llevaron el interrogatorio demasiado lejos y con mucha imaginación torcieron la realidad para seguir argumentando que no habían hecho trampa. Ellos, precisamente, resultaron tener mejores habilidades cognitivas que el resto.

La primera conclusión a partir de este estudio es que los peques pueden mentir desde los dos años y no sólo por pura fantasía, sino porque tienen un objetivo claro y quieren obtenerlo al grado de torcer la realidad.

Por otro lado, los mentirosos del estudio resultaron tener una función ejecutiva muy desarrollada, es decir, una serie de procesos que van desde planear hasta resolver, así como poseer una memoria privilegiada para los detalles y una alta percepción de la teoría de la mente.

«Si yo te miento, es porque sé algo que tú no sabes. Eso requiere que yo pueda leer tu mente”, concluyó Kang Lee.

Sin embargo, esto no quiere decir que mentir sea necesariamente bueno.

Si ves que tu peque es muy hábil para mantener sus mentiras no debes llenarte de alegría. Está bien, es inteligente y conoce al ser humano desde muy temprano, pero en vez de promover que siga mintiendo lo recomendable es encauzar esa habilidad en otras tareas, como la resolución de problemas cotidianos y desarrollar su capacidad de entendimiento.

O sea, si es capaz de utilizar su imaginación para cubrir una mentira, seguramente también lo es para entender por qué está mal mentir. Cuéntale de las consecuencias en vez de castigarlo.

Y cada vez que haya un problema en casa, prueba su capacidad para imaginar. Por ejemplo, no hay agua y deben lavar los trastes, pregúntale cómo lo resolvería. Sigue y sigue preguntando hasta ver si llegan a una conclusión. Tal vez tengas a un genio en casa.

Pero aquí lo más importante es tu opinión. Cuéntanos qué piensas al respecto.

Oli