Me veo en mis hijos y no siempre me agrada

¿Has notado que tus hijos son mini versiones tuyas?

Ana tiene dos nenas, María de 7 años e Isabel de 4. Un día, platicando en un café, le confesó a su comadre algo que le carcomía el alma; a veces no toleraba a María y tenía una marcada preferencia hacia Isabel. Como a cualquier madre, ese sentimiento la llenaba de culpa. Al ver a Ana tan abrumada, su comadre le recomendó un libro llamado “ Tu hijo, tu espejo ” de Martha Alicia Chávez. Después de leerlo, Ana logró comprender lo que pasaba: María le recordaba a ella cuando era pequeña.

Todos esos rasgos que Ana había tratado borrar de su personalidad, los veía en su hija y eso la sacaba de quicio. El sentimentalismo y sensibilidad de María, le hacían recordar los momentos en los que se había sentido débil y voluble. Ella no quería que su hija sufriera y la llenaba de impotencia ver que la niña era su reflejo.

Las proyecciones

Cuando atribuimos a otras personas rasgos que nos pertenecen, estamos proyectando. En muchas ocasiones lo que tanto te molesta de alguien más, es algo que en realidad te molesta de ti mismo. De igual manera, las cualidades que tanto admiramos de otros, son rasgos que nosotros tenemos y vemos reflejados.

El problema viene cuando esa persona que mueve en ti sentimientos negativos, es tu propio hijo.

Su vida no es una extensión de la tuya

Un ejemplo claro de esto es cuando nos empeñamos en que nuestro peque sea de cierta manera. Quizá ves a tu hijo con un potencial enorme para ser un gran deportista. Lo metes a diversas clases para que se desarrolle en él ese espíritu deportivo que tú tienes; pero a él no le gusta.

El niño te pide que lo metas a clases de pintura, pero te niegas rotundamente. Quizá con el tiempo logres convencerlo pero, ¿lo estás haciendo feliz? No, porque estarías tratando de vivir a través de él y a la larga se dará cuenta de que no está viviendo su propia vida, ni siguiendo sus sueños.

Acéptate a ti misma

Si no amas cada rasgo de ti, te costará mucho aceptarte a través de tu hijo y lamentablemente el peque lo resiente. Si en su propio seno familiar se siente rechazado, puede llegar a convencerse de que algo en él no funciona correctamente y se repetirá la historia de no aceptación.

Los peques se buscan a sí mismos en sus padres. Tu hijo sabe lo que tiene de ti, pero si ve que tú rechazas esa característica, siembras en él una inseguridad, que a la larga se manifestará en una baja autoestima.

Amor incondicional

Todas las madres queremos que nuestros hijos sean felices. Parte clave para lograrlo es criar hijos seguros, que sepan que sus padres los apoyan y quieren incondicionalmente.

Si sientes que tienes heridas pendientes, deja que el amor de madre te ayude a analizarte y en caso extremo a buscar la ayuda necesaria para que puedas aceptar plenamente tu ser. Trabajar en ti misma, para ser una persona emocionalmente sana, es el mejor regalo que le puedes brindar a tu peque.

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