MI EXPERIENCIA CON EL SEXO DESPUÉS DEL PARTO

Nunca pensé que el sexo me fuera a dar igual, como me pasó después de que nació mi bebé. Y ustedes pensarán que fue porque tuve un parto natural y temía por mi episiotomía, pero no. Mi último parto fue una cesárea, la segunda de hecho. No tuve ningún dolor, ni malestar, pues al tercer día ya estaba recogiendo a mi hija mayor de la guardería y caminando a la tienda por las tortillas.

 

Pero con el sexo no fue tan rápido, de hecho, no me sentía a gusto al pensar en tener una noche de pasión, incluso cuando la situación se ponía romántica, lo evitaba.

 

¿Por qué? Nunca he sido así, siempre trato de estar más que lista para cuando la noche lo amerite: lencería, cuerpo depilado, las niñas dormidas, la cama tendida. ¡Ay de mi que algo me pase y yo con los calzones de abuelita! 

 

Esta parte jamás me había costado trabajo, pero ahora sí, ahora sí estaba cansada, agotada, me sentía horrible con mi faja, mis senos hinchados y mis ojeras. Si me preguntan por qué, solo sé que en ese momento yo lo único que quería era dormir, pero él no, él quería estar conmigo y dormir después plácidamente toda la noche; mientras que para mí era desperdiciar una hora de sueño, porque después de hacerlo seguro dormiría media hora y despertaría a darle de comer a mi bebé mientras él seguro estaría roncando. 

 

Ese era mi problema, mi bloqueo sexual, y es un tema que a todas nos pasa, todas odiamos al marido dormido mientras tu amamantas, todas queremos llorar cuando tenemos tanto sueño que podrías dormirte encima de tu bebé y la persona que está a lado tuyo ronca como un bulto. 

 

Como bien me dijo mi abuelita, yo esperé los 40 días sin sexo, sin jugueteo, solo para descansar y dormir y atender a mi otra hija, o sea, no descansé nada, pero en el tema sexual sí. 

 

Y cuando pasó la cuarentena, lo hicimos, con todo y faja, sin depilarme, sin tener la cama lista para todo lo que el sexo conlleva, y solo pensé: ¡Ah, hombres! 

 

Así comenzó de nuevo mi vida sexual después del parto, hoy después de 7 meses, puedo decirles que hay días en los que todavía prefiero dormir. 

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