Mi hijo es el bully, ¿cómo lo corrijo?

Cuando Roxana fue citada por la maestra del colegio de su hija, se imaginó que iban a platicar sobre el rendimiento escolar de la pequeña. Sin embargo, la maestra comenzó a hablar y Roxana no entendía nada “¿Le estaba reportando que su hija le hacía bullying a sus compañeros? ¿Esa niña tierna y juguetona a la que le da un beso todas las noches antes de dormir?”

 

Me consta todo el empeño que Roxana le ha puesto a la educación de su nena, por eso nada la preparó para lo que iba a escuchar: “Su hija es una acosadora y urge tomar cartas en el asunto”.

 

Violencia disfrazada

 

Como sociedad hemos relajado el concepto de violencia. Aceptamos su uso al señalar las características de los demás para reírnos; el gordito, la nerd, el chaparrito, la flaca, olvidando el daño que podemos causar en la autoestima del señalado.

 

Los niños crecen viendo cómo nos relacionamos los adultos, por lo que solo siguen un patrón que no identifican como violento.

 

Eso le pasó a la nena de Roxana. Con todo el tacto del mundo le hice ver a mi amiga que su comportamiento a veces es agresivo; insulta al manejar y siempre se burla de su hermana por no saber cocinar.

 

¿Por qué en casa se porta diferente?

 

En casa los peques no pueden ejercer plenamente su soberanía, pero hay lugares (como el colegio) en el cual se dan los espacios correctos para ejercer la libertad de su poder.

 

Basta que los maestros descuiden a los niños unos minutos para que estos lo noten y exploren facetas de su personalidad que difícilmente podrían explorar en casa, bajo el ojo de los padres.

 

¿Cómo lo corrijo?

 

Si descubres que tu peque está siendo el victimario de terceros no llegues directamente a regañarlo. Gánate su confianza y, mediante el diálogo, logra que comparta contigo sus acciones y pensamientos.

 

Ayúdalo a expresarse con estas preguntas:

 

– ¿Cómo es tu compañero? Háblame de él.

– ¿Qué sentías cuándo lo agredías o te burlabas?

– Ahora que estás consciente de que tu compañero se sintió agredido, ¿Tú cómo te sientes?

 

No es fácil reconocer que tu hijo es un problema para lo demás, pero debes aceptar la situación para poder encontrar una solución. Mantente atenta a la reacción de tu peque, sin olvidar que la primera relación de un niño es con los padres, el ejemplo de estos marcará en gran medida su interacción con los demás.

 

Unos papás que dialogan y se respetan, evitando palabras y actitudes hirientes, difícilmente educarán niños agresivos.