Obesidad en los niños

Por: Nutrióloga Rebeca Milheim López, especialista de la plataforma Doctoralia.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) lleva años alertando del preocupante aumento progresivo de la incidencia de sobrepeso y obesidad en la población mundial. A esta advertencia se han sumado también los pediatras al comprobar la misma tendencia entre la población infantil. A nivel mundial, en este momento México ocupa el poco honorable primer lugar en obesidad infantil. Esta tendencia al alza en casos de obesidad y sobrepeso infantil ha llevado a considerarla una epidemia y, hoy, se estima que en el mundo hay mayor número de personas obesas que desnutridas.

La mayoría de los casos de obesidad detectados no son debidos a causas genéticas o endógenas, sino a una mezcla de genética con malos hábitos alimenticios y falta de ejercicio, condiciones idóneas en el ritmo de vida actual. La obesidad infantil es un problema serio que puede tener consecuencias de por vida, ya que hoy se sabe que el niño con obesidad será más propenso a ser un adulto obeso y a desarrollar las enfermedades asociadas a esta en la etapa adulta como son hipertensión arterial, diabetes mellitus tipo 2, colesterol alto, ciertos tipos de cáncer, etc..

Por esta razón es importante tomar acción, con el fin de prevenir o tratar el sobrepeso y la obesidad en nuestros hijos. Las estrategias que emplearse deben estar dirigidas a toda la familia, pero con especial interés a niños y adolescentes cuyos hábitos no están aún consolidados y pueden modificarse con más facilidad mediante una buena educación. Es importante empezar el tratamiento antes de la adolescencia, involucrar a toda la familia y promover cambios de comportamiento, pequeños y graduales, pero permanentes.

Algunas de las acciones que podemos hacer si detectamos que nuestros hijos tienen signos de obesidad o sobrepeso son las siguientes:

  • Incrementar el consumo de alimentos naturales

Hoy en día, contamos con una oferta ilimitada de alimentos y bebidas cuyo empaque es muy atractivo para los niños, con muchas calorías, de baja calidad nutricional, presentados en raciones grandes y de costo muy accesible, como jugos y refrescos azucarados, botanas, pastelillos, etc. Si compramos y consumimos más alimentos como fruta, verduras, frijoles, nueces y otros alimentos naturales reduciremos las calorías de la dieta diaria de nuestros hijos y mejoraremos su salud.

  • Disminución del tamaño de las raciones de los alimentos procesados

El tamaño de muchos alimentos listos para consumir, como pizzas, palomitas, combos de hamburguesas, helados, etc. ha crecido progresivamente desde los años setenta hasta la actualidad, sobre todo en la década de los noventa. El comprar raciones “grandes o jumbo” favorece el consumo excesivo de todo tipo de alimentos e, incluso sin acabarse la ración, se están consumiendo más cantidad de la necesaria. Reeduquémonos como adultos y eduquemos a nuestros hijos para preferir porciones moderadas o pequeñas.

  • Incrementar la actividad física

El tiempo que los niños pasan frente a la televisión, jugando con los videojuegos, navegando por Internet, etc. disminuye a lo mínimo la actividad física y los deportes. Haz que tus hijos saquen a pasear a su mascota, salgan a los parques, jueguen con otros niños, inscríbelos a una actividad deportiva, cómprales videojuegos que fomenten que tengan más movimiento, enséñalos a divertirse y tener una infancia más activa.

Si sospechas que tu hijo tiene sobrepeso llévalo con un nutriólogo para que lo pese y mida, le realice una valoración de su dieta habitual y actividad física y te dé con base a esto recomendaciones sobre dieta y ejercicio tanto a nivel personal como familiar. Recuerda que su alimentación y estado nutricional de hoy repercutirá en su salud de su etapa adulta.

 

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