Conoce al peor papá del mundo

Tengo que confesarles algo: soy el peor papá del mundo.

Al menos así es como luzco a los ojos de mi hijo de seis años, a quien por cierto castigué anoche con irse temprano a la cama.

Todo ocurrió porque se negó durante 10-15 horas a limpiar el chiquero de la sala. El jurado emitió un veredicto y su abogada trató de apelar, pero la decisión fue contundente.

Les puede sonar extraño, pero como padre sabes que estás haciendo bien tu trabajo cuando tus hijos te dicen que te odian, que eres muy malo con ellos, o que eres “el peor papá del mundo”. Si no has escuchado estas cosas, tal vez significa que estás haciendo algo mal.

Pero ojo: esto mismo no aplica para tu matrimonio. Si tu esposa siempre te dice que eres “el peor esposo del mundo”, cuidado, seguramente tendrás que ir llamando a un abogado o abrir tu cuenta en Tinder. Nomás digo.

El caso es que le pedí al chamaco que limpiara la sala que tanto él como su hermana destruyen todos los días, ¡y se negó! Lo cual me impulsó a decirle –con mucha paciencia, por cierto– que se encerrara en su cuarto y no saliera para nada o de lo contrario, Dios me ayude, le daría una tunda estruendosa.

Cuando su hermana empezó a ayudarme a limpiar, le grité al chamaco que mañana iría a la tienda a comprarle un juguete a ella y que a él no le compraría nada de nada. De hecho, le dije que le compraría un bote de basura para tirar todos sus juguetes favoritos.

Así es, soy el peor papá de la historia.

Sin embargo, tengo que darle algo de crédito al niño. Unos minutos después de haberle gritado eso, me dijo que necesitaba salir para darme algo.

Me entregó este recado:

“Querido papá, perdóname por haber dicho que eres malo. No lo eres para nada. Te quiero mucho.

Te quiero así de mucho… 1000000000000000000000000000000000000000000000

¿No es eso muchísimo? Eres el mejor papá en todo el mundo mundial.

¿Tú cuánto me quieres?

Escríbelo a la vuelta”

¡Se me derritió tanto el corazón!, que luego luego tomé una pluma y le escribí de vuelta:

“Te amo infinitamente.

Ahora regresa tu trasero a tu cuarto.”

Esta fantástica anécdota nos la encontramos en el blog de Jason Wolverton, y nos pareció que ilustra muy bien la dificultad de ser padre y tener que imponer disciplina. ¿Tú conoces a otro papá que bien pudiera obtener el título del peor padre del mundo? Platícanos.

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