¿Prohibido castigar o castigar a tiempo?

Imagina que vas con tu pequeño al cine y al pasar por una juguetería el niño se emociona con un carrito, pidiéndote que se lo compres.

 

Le dices que sí, pero cuando salgan de la función. No sabes ni cómo pasó, de pronto ya está ardiendo Troya. Tu niño se tira al suelo y te hace un berrinche de aquellos, ¿qué haces? ¿Le compras el juguete para que deje de llorar? ¿Le das una nalgada y te regresas a casa en medio de gritos y lágrimas? ¿Intentas hacerlo entrar en razón?

 

Mi amigo Sergio es papá de Leonardo, un pequeñín de tres años, quien hace unos días protagonizó la escena del carrito. Para mi sorpresa, Sergio jamás perdió la paciencia y dialogó con su hijo, hasta que este entró en razón. Cuando le pregunté a mi amigo el porqué no simplemente le había dado una nalgada para terminar con el show, este me compartió su filosofía “Si caes en el juego; le gritas, le pegas y pierdes el control, el niño ya no te respeta… el berrinche es un chantaje”. Entonces me quedé pensando: ¿Qué tan cierto es eso de que más vale una nalgada a tiempo?

Corregir con firmeza

 

Hace unos meses el papa Francisco se vio envuelto en cierta polémica al declarar  “Está bien que los padres den nalgadas a sus hijos, siempre y cuando lo hagan con dignidad…” O sea, para el sumo pontífice se vale dar unas nalgaditas para disciplinar pero, sin caer en el maltrato. No se vale abusar de nuestro poder como adultos para causarles un daño físico y/o psicológico.

 

Fabiola tiene dos niños súper inquietos, así que le pregunté que opinaba sobre el tema:

“Todo es relativo al temperamento, carácter y personalidad del niño” me contestó.

“Yo he intentado varios métodos y lo que mejor me ha funcionado son las nalgadas, es necesario marcar límites y a veces amenazarlos con quitarles sus juguetes favoritos o dejarlos sin postre”.

Sin embargo, al final mi amiga me remarcó “Es muy importante hacerles énfasis que reprobamos su conducta y no su persona”

#ProhibidoCastigar

 

La Dra. Nancy Steinberg es una impulsora en México del movimiento “Prohibido Castigar”.

 

Un ejemplo práctico de este método lo comprobé con el testimonio de Pam, la mamá de Ernesto de cinco años y Santino de uno. Ella leyó un artículo sobre la capacidad de los niños para entender su entorno desde que están en el vientre, entonces decidió hablar con sus hijos desde que eran recién nacidos y enseñarles el mundo a través del diálogo.

 

“El más grande me hizo su primer berrinche cuando tenía diez meses y no se quería quedar en su cuna. Recuerdo que desesperada me salí del cuarto y respiré profundo. Regresé, lo cargué y le expliqué por qué se tenía que quedar en su cuna. Fue un instante mágico porque entendió”.

 

Pam y su marido tienen la impresión de que cuando les pegas o gritas por cualquier cosa, ellos se acostumbran a ese trato y ya no temen ser regañados.

 

¿Entonces qué hago?

 

La psicóloga Marissa Jiménez tiene una nena y también ha optado por hablar con ella, sin necesidad de darle nalgaditas:

“Al educar debemos marcar límites y a la vez ser flexibles, por ejemplo, cuando llevo a mi hija al parque le anuncio que nos vamos en dos minutos o después de subirse dos veces más a la resbaladilla, no interrumpo abruptamente su juego”.

 

Mamás de Aserrín, cuéntenme: ¿Han intentado dialogar con sus hijos? ¿Les ha funcionado?

1 Comment
  1. Bueno la verdad esque yo uso un poco de todos mis hijos me conosen muy bienvtengo dos niña y niño 1 año y medio de diferencia son tan distintos imposible tratarlos egual. Sin embargo yo soy la misma hehe cuando me hacen un berrinche los dejo que los agan y dolo los veo mi hijo por lo regular le toma 1 minuto para que se le pase y save lo que esta pasando en cambio mi hija la dejo que aga el berrinche luego ablo con ella y al final le muestro mi autoridad ella es mas inquieta u tiende a no enfocarse en la comversasion asi que devo enseñarle otras formas para wue me entienda pero siempre

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