Protege a tu bebé en la playa

Esa carita llena de felicidad y sorpresa que ponen los niños al conocer el mar ¡no tiene precio! 

Uno de los destinos favoritos para vacaciones es la playa, ¿o no? sin embargo, debes tener en cuenta algunos puntos para que puedas proteger a tu bebé en la playa. 

Lo ideal es que te esperes a que cumpla seis meses para que tanto tú como tu bebé realmente disfruten de sus vacaciones. 

El mejor momento para ir a la playa

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La piel de los bebés es muy delicada, así que aprovecha las primeras horas de la mañana para llevarlo a conocer el mar.

Si eres como yo, y lo último que quieres es madrugar, ve en la tarde una vez que baje el sol.

Cuídalo del sol

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NUNCA debes olvidar ponerle a tu bebé bloqueador solar. No importa si son las siete de la mañana y está nublado, siempre hay que proteger la piel (y sí, también la tuya). Primero aplícale a tu chiquitín un poco de crema en la cara interna del antebrazo. Si no le produce ninguna reacción, extiéndela bien por todo su cuerpo.

Esto lo debes hacer media hora antes de exponerse al sol. Recuerda que aunque sea resistente al agua, debes volver a aplicársela cuando salga de nadar y/o cada  dos horas, sin importar que se moje o no.

Utiliza la ropa adecuada

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Quizá piensas que hace mucho calor y tu bebé se sentirá más cómodo sin ropa ¡error! Mejor cúbrelo con la mayor cantidad de filtros físicos posibles (gorros, pañuelos, lentes, sombrillas) y siempre utiliza ropa de tejidos ligeros, como el algodón.

Si está más grandecito y puede jugar en el agua, utiliza prendas específicas para esta actividad, que se secan rápidamente. Pero para prevenir rozaduras y molestias ten a la mano dos mudas de ropa.

El espacio adecuado

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Ubica un área en la que puedas instalarte tranquilamente con tu bebé en la playa. Aléjate de la orilla para evitar que una ola traviesa te haga pasar un mal rato y mejor lleva una pequeña alberquita para que tu bebé pueda jugar.

Algunas mamás la llenan con agua de mar, pero si te da miedo puedes llenarla con agua dulce y esparcir en el fondo un poco de arena para asemejar un poco la textura del mar.

 
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También vale la pena probar esta opción que ha estado circulando en las redes. Extiende una sábana al revés (de preferencia matrimonial) y detén los cuatro extremos con bolsas o hieleras. De esta forma crearás un práctico corral en el que tu bebé pueda jugar felizmente.

Hidratación

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Un niño pequeño puede deshidratarse fácilmente. Si lo estás amamantando, debes darle pecho a libre demanda; en caso de que no sea así, no olvides llevar agua suficiente para ti y el peque.

Un tip es meter botellas con agua al congelador y transportarlas al día siguiente en una pequeña hielera. Así, conforme se van descongelando se mantienen frías.

De regreso

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La verdad, lo único que no te va a gustar de ir a la playa será al quitarle la arena a tu hijo, pero descubrí este tip:

 
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Lo único que tienes que hacer es esparcir talco de bebé en las zonas cubiertas de arena y sacudirlo ¡sale mucho más fácil! y así, se acabó la tortura de enjuagarlo y luego luchar inútilmente con la arena para evitar que se vuelva a empanizar,  ¡es una maravilla!

Y ahora sí, ¡felices vacaciones!