Cómo bajar de peso después del parto

Es un poco difícil tener una dieta después del embarazo, sobre todo si fuiste de esas mamás que no se midieron en sus antojos. Sin embargo, si no planeas darle pecho a tu bebé, podrías comenzar a comer menos grasas y azúcar. Lo mejor es consultar a un nutriólogo y a tu pediatra, sobre todo si estás amamantando, para conocer las mejores fórmulas para bajar de peso. Ahora hay varios sustitutos que te pueden ayudar a saborear esos postres que tanto te gustan sin necesidad de consumir kilos de azúcar. También evita en lo posible comer sal y la comida procesada. Sin embargo, también hay otras áreas que puedes explorar además de a alimentación y que te ayudarán a volver a la línea.

Hidrátate todo el tiempo

Es clave tomar agua en las mañanas, en las tardes y en las noches. La hidratación es esencial para lucir saludable. También por esta razón debes evitar consumir demasiada sal, alcohol y tabaco, los cuales te deshidratan y afectan a tu piel. También puedes echarle una mano a tu piel con cremas hidratantes y protectores solares si debes estar mucho tiempo en la calle.

El ejercicio, claro

Por supuesto, hay que encontrar una rutina para sacar esas toxinas y poder ejercitarte al menos una hora al día. ¿Pero a qué hora? Puedes salir a correr al parque mientras papá cuida del peque o incluso darle varias vueltas al parque con la carriola, o usar una bicicleta fija mientras el bebé duerme la siesta. Lo importante es que sea convierta en parte de tu día a día, incluso hay que verlo como un momento para consentirte, y que puedas seguir haciéndolo mientras tu bebito crece.

Hay que bajarle también al estrés

Ser mamá prácticamente es sinónimo de estrés, lo sabemos, pero cada complicación no puede transformarse en el fin del mundo, ya que esto no sólo te afecta en tu apariencia si en tu salud. Pero hablando de apariencia, el estrés libera hormonas que afectan a tus músculos y a tu piel, así que en vez de estallar cada vez que quieres decir ¡ya basta!, respira profundo y mantén la calma. Sabemos que es casi imposible, pero trata de no desvelarte demasiado y dormir lo más posible. Cada vez que tengas un tiempito, aprovecha para consentirte o permitir que tu pareja te apapache. También puedes meditar o darte momentos para sentirte cómoda en casa.