5 señales de que (tal vez) le sobreexiges

¿Alguna vez te lo has preguntado?

Cuando iba en la primaria tenía una compañera que se llamaba Andrea. Era la típica niña casi perfecta; preciosa, con el mejor promedio de la generación y además, iba a clases de ballet todos los días porque su mamá le exigía que fuera bailarina.  

A veces, en la misma semana presentaba los exámenes de la escuela y los del ballet. Andrea se tenía que desvelar para cumplir con todo. A parte llevaba una dieta súper estricta que su mamá vigilaba hasta en nuestras fiestas de cumpleaños.

Cuando recuerdo esto viene a mi mente la película de “El Cisne Negro”, pero al menos ahí todos eran adultos. En la época que yo estudié con Andrea ambas teníamos ocho años. La mamá le sobreexigía y al paso de los años entiendo porque Andrea era catalogada como perfecta, pero no como una nena feliz.

¿Alguna vez te has preguntado qué tan exigente eres con tus peques? Si crees que cabe alguna posibilidad de que tu hijo se sienta abrumado, te comparto 5 señales para que lo identifiques y puedas darle un giro a su entorno.

Trastornos del sueño

  Todos hemos pasado noches de insomnio por un problema que se la pasa dando vueltas en nuestra cabeza, y a los niños también les pasa. Cuando se sienten abrumados no logran conciliar el sueño y frecuentemente tienen pesadillas. Date una vuelta en la noche para vigilar el sueño de tu hijo y corroborar que esté descansando correctamente.

Nada es suficiente

  Esto sucede cuando nos la pasamos exigiéndoles de más y no reconocemos cuando hacen algo bien. Si saca un nueve en historia (materia que le cuesta trabajo) nosotros lo recibimos con un “deberías esforzarte más para llegar al diez”, y entonces tu peque se vuelve intolerante a la frustración. No soporta perder, siempre tiene que ser el mejor y nada es suficiente. Empéñate en celebrar su esfuerzos, así le inyectarás seguridad y podrá aprender a disfrutar la vida.

No juega

 Para que la imaginación y creatividad se desarrollen, el niño debe estar relajado. Cuando se encuentra saturado no tiene tiempo, ni energía para jugar. Checa si tu peque ya no toma sus juguetes o ha dejado de hacer las actividades que tanto le gustan. Quizá debas dejar de saturarlo y permitirle un poco de tiempo para el ocio y la libre recreación.

Moja la cama

  Si de pronto tu pequeñín ha comenzado a mojar la cama ¡pon atención!, probablemente esté sufriendo de estrés emocional. Quizá pasa por un momento crítico o se siente muy presionado y por eso en la noche descarga todas esas inquietudes que durante el día lo sobrepasan. Si esto le sucede a tu hijo busca ayuda profesional y no conviertas estos episodios en un problema más.  

Enfermedades

  Quizá el cuerpo de tu peque es quien te ayudará a detectar que lo estás sobre exigiendo. Observa si le da diarrea muy seguido y en qué circunstancias, o si por más que lo cuides del frío se enferma de gripa cada mes. Quizá es la manera en que tu chiquitín trata de descargar tanto estrés.

Si detectas que le has estado exigiendo demasiado a tu peque no te sientas mal, todo lo que hacemos es pensando en el bien de nuestros hijos, pero eso no nos libra de cometer algunas fallas. Toma nota de cualquier cambio en su conducta y trata de mantener la vida de tus hijos lo más equilibrada posible.

 

 

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