Salas de lactancia

Desde que estaba embarazada, Roxana decidió que quería alimentar a su bebé con pura leche materna. Lo que nunca imaginó, era el calvario que iba a tener que vivir en el trabajo para poder lograrlo, sin contar con una sala de lactancia.

Primero su jefe, con quien siempre había tenido buena relación, y ahora se mostraba reacio a aceptar que Roxana “abandonara” su escritorio para extraerse la leche. Después, las quejas de que entrara al baño con su extractor y lo ocupara tanto tiempo. Finalmente, optó por refugiarse en una pequeña bodega de archivo llena de polvo; ahí nadie la molestaba.

Hablar de guardar sus recipientes con leche materna en un refrigerador, era un sueño. Afortunadamente, su suegra podía pasar a su trabajo con una hielera para mantener fresca la leche.

Tristemente, esta es solo una de las miles de historias que viven muchas mamás mexicanas cuando vuelven al trabajo. Aunque la OMS recomienda la lactancia materna exclusiva hasta los seis meses y complementaria hasta los dos años, los periodos de maternidad en el trabajo son más cortos y muchas mamás se ven forzadas a interrumpirla.

La ley reconoce el derecho a la lactancia (otorga dos descansos de media hora o recorrer la salida una hora) pero es muy vaga al especificar las condiciones para garantizarla en el centro de trabajo. Esto ocasiona que muchas mujeres, al igual que Roxana, terminen extrayéndose la leche en lugares poco higiénicos.

Lamentablemente, en México solo un 14.4% de las madres dan leche materna exclusiva durante los primeros seis meses de vida a sus bebés.  No se trata de satanizar a quienes no lo hacen, sino de analizar la situación de las madres trabajadoras para ofrecer soluciones reales a su problemática.

Una de estas soluciones es la que algunas empresas han comenzado a ofrecer: los lactarios, o salas de lactancia.

¿Qué es un lactario?

Consiste en un espacio exclusivo en el que la mamá pueda extraerse la leche para almacenarla en un refrigerador y posteriormente dársela a su bebé. Incluso, en algunas empresas se les permite que les lleven a su bebé para que puedan alimentarlo directamente.

El lactario debe contar con:

-Buena iluminación (de preferencia natural).

-Ventilación adecuada.

-Refrigerador.

-Lavamanos, jabón, toallas de papel, basurero.

-Una mesa, sillones cómodos (suficientes para las mamás lactantes).

-Enchufes eléctricos y decoración apropiada.

Incluso se ha demostrado que quienes reciben este apoyo son más leales e incrementan su rendimiento laboral. Además, los bebés alimentados con leche materna se enferman menos  reduciendo el ausentismo de las mamás entre un 30% hasta un 70%.

Sensibilizando al entorno

Es importante hacer conciencia entre los trabajadores para que respeten los horarios  de lactancia. Una plática con el persona puede ayudar a que no se genere recelo hacia la trabajadora.

Acércate al departamento de R.H. para solicitar un lactario. En caso de que tengas una empresa con empleadas en edad reproductiva, apóyalas adecuando uno.

Las salas de lactancia son nuestro derecho, y entre nosotras debemos apoyarnos para defenderlo.

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